Enter your keyword

PRENSA

Cristinistas tras las rejas: justicia penal y justicia poética

El Memorándum con Irán fue kirchnerismo en estado puro: una mala idea -posiblemente mezclada con negocios espúreos- presentada como una gesta original y patriótica.

Por Julio Bárbaro para Infobae.

Algunos festejan, otros se rebelan u observan en silencio. Hay gente a la que nadie llora, como Boudou o Zannini, gente que solo intentó disimular su presencia en el montón, monjes negros o rasputines oscuros desde el origen, expertos en camuflaje. De perder por poco a quedar preso, de sentirse perseguidor a ser perseguido, de victimario a víctima, todo por poco, muy poco y ya no va quedando nada.

El Memorándum con Irán fue kirchnerismo en estado puro: una mala idea -posiblemente mezclada con negocios espúreos- presentada como una gesta original y patriótica. Bonadío hace justicia y mueve el avispero, aunque también les permite victimizarse a los cristinistas, esos que se cansaron de perseguir y apretar.

Y duele, asusta recordar que un parlamento votase algo tan sensible como un Memorándum con Irán sin poder modificar ni una coma, que una mayoría había servido para degradar a los diputados y senadores, convertidos en obsecuentes del gobierno; ahora todo es distinto: minorías, piensan, discuten, opinan, recuperaron su función, su dignidad de representantes del pueblo, dejaron de ser empleados de un poder omnipotente. Y no es virtud del Gobierno, simple resultado de la ausencia de mayoría absoluta, ese dato que siempre termina siendo nefasto.

Se me ocurre que ahora que los algunas vez todopoderosos kirchneristas están en minoría en todos lados, que los ayer leales se llaman desertores, dejarlos disfrutar la depresión del post-parto de esa criatura llamado derrota, sería lo mejor para todos. Hasta para ellos que nunca saben quién es el próximo que abandona el barco. Quedan pocos pero no son tímidos, todo lo contrario, muestran una desfachatez total. En la primera visita de Cristina a la tribunales eran miles, luego se fue achicando la convocatoria: sin poder, la ex presidente no convoca multitudes.

La oposición necesita que Cristina deje de ser un miedo que Duran Barba con su encuesta mágica convierta en votos. Estaba asomando la cordura, la oposición que dialogaba, aquella que había abandonado hace años el sueño de la sublevación social. Cristina había llevado su sector a la derrota y ahora lo convertía en minoría y la Justicia debiera ir con paso firme, sin dejar dudas porque los negociados fueron tan transparentes que el castigo no debiera dejar espacio al cuentito de la persecución. Castigo y no venganza, y que ese sector retorne al porcentaje de votos que le corresponde cuando los peronistas extraviados o parecidos y los últimos oportunistas terminen de dejarlos en soledad.

Recordemos: la Justicia ellos la soñaban “legítima”, estuvieron cerca de instalarla con la excusa de enfrentar a “los medios hegemónicos” y en consecuencia podían obedecer al Estado, dejar de ser libres con el cuento de que el gobierno era lo único perfecto. “Mezcla rara de Museta y de Mimí” decía el tango, un amontonamiento de luchadores por los derechos humanos junto con un personaje como Zaffaroni, de la más pura y dura dictadura, o el General Milani, de esa alquimia salía la justicia pero en su formato de “legítima”, quiere decir, obediente al gobierno, al poder de turno.

Algunos tienen la enfermiza seguridad de volver, de que todo va a estallar y solo ellos lo pueden conducir. Es llamativo, cada vez se fanatizan más y quedan menos, y ni toman conciencia de su responsabilidad. Escucharlos asombra, no conocen el espejo, nunca se miraron ni asumieron sus obras. Hasta ignoran los odios que engendraron. Pero no importa: los delitos que cometieron con impunidad durante 12, por más que lloren y pataleen, de eso no pueden escaparse.

Publicado el 10 de diciembre de 2017.

Link original