Enter your keyword

ARTÍCULOS

Cuando pensaba que el gorilismo de Cambiemos era insuperable, vi la Eva Perón de Copi

Es probable que ver esta obra sea mejor que mirar una cadena nacional de Cristina, pero no por demasiado.

Por Julio Bárbaro para Infobae

Fui al Teatro Cervantes invitado por la revista Gente a ver las obras de Copi, un autor con gran talento para la provocación pero sin la profundidad suficiente para trascender ese gesto. El plato fuerte de este doble programa claramente es “Eva Perón”. Los actores le ponen pasión, fuerza y oficio a una obra que no valdría la pena si, primero, no tuviese de protagonista a Evita y, segundo, no fuese programada por el actual Gobierno con el objetivo de asesinar el pasado para ocultar su magro presente.

El texto es decadente, agresivo, y tiene la única intención de despreciar a los que somos peronistas bajo un disfraz de arte que sin duda le queda grande. No estoy con el kirchnerismo ni con ningún fundamentalismo parecido, pero la obra de Copi -que en mi juventud nos llevó a tener que movilizarnos contra sus representaciones en Francia- es clara en su propuesta de odio: ridiculiza a una Evita enferma y delirante mientras nada dice de la Dictadura que se acerca. Eran tiempos de luchas sociales, y esta obra claramente elige ponerse del lado de las oligarquías.

El pueblo, ese que no podía viajar a París y amaba a Evita, a esa mujer que tanto les había dado, que era una de ellos y venía de abajo, no merece respeto. Nuestro dramaturgo, quien habitaba en Europa diciendo que el arte no tiene patria y escribía mostrando un profundo desprecio por las creencias de los humildes, tampoco siente interés en Evita, no hay observación alguna sobre su persona.

Tal vez más preocupante sea que este Gobierno instale la obra en un teatro nacional, y quiero pensar que esta decisión tiene más que ver con su gorilismo intrínseco que con el calendario electoral.

Es probable que ver la Eva Perón de Copi en el Cervantes es mejor que mirar una cadena nacional de Cristina, pero voté al Gobierno para que la democracia derrote al autoritarismo, no para que una facción reemplace un relato por otro.

Salí del teatro convencido que el kirchnerismo seguía vigente: acababa de presenciar una representación de su atroz contracara. Esta asociación de ricos agresivos son más democráticos que Cristina, pero no por demasiado.

Publicado el 6 de agosto de 2017.

Link original