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¿El futuro del PJ? Menos izquierda, más peronistas

Hace tres meses el peronismo era intervenido, tras años de soportar el uso de su nombre y su recuerdo al servicio de la ambición de quienes nunca lograron imponer un pensamiento propio, porque solo la codicia los motivaba y, en consecuencia, necesitaban seguir parasitando la memoria ajena. 

Por Julio Bárbaro para Infobae

La Justicia nombró a Luis Barrionuevo, una figura con estructura como para poder asumir el desafío. Un sindicalista tan cuestionado como todos, pero con la virtud de seguir apasionado por la política. Al lado de “los gordos”, esos que se convirtieron solo en administradores propietarios del sistema de salud y obras sociales, de esos que hace años ni hablan de política y hasta renunciaron a su clase, la convocatoria de Barrionuevo era un desafío difícil de ignorar. Y guardo otra coincidencia importante, definitiva: pienso que es imprescindible para refundar una propuesta superar para siempre la persona y el espacio que encarna Cristina Kirchner. Solo ese fanatismo permitió el triunfo del PRO, solo ese fanatismo olvidó el lugar del peronismo. Es injusto que le atribuyan al patético Jaime Durán Barba el éxito de Macri que con tanto esmero construyó Cristina. Convirtieron al peronismo en una propuesta de izquierda, en una sociedad donde ese sector puede cortar calles y llenar plazas para terminar siempre logrando tan solo un par de diputados. ¿Cómo sucedió esto? Hagamos un breve repaso. El partido fue menemista en los 90s y luego sectario y excluyente cuando los Kirchner convocaron a restos de viejas izquierdas para defender su concepción personal y autoritaria del poder. Pensar distinto para Perón era esencial a la riqueza del movimiento, para sus enanos herederos significaba una traición. Pensar tiene que ver con la política; obedecer y aplaudir es imprescindible en los negocios. El partido fue convocando obsecuentes a la par de expulsar todo gesto de rebeldía. Peronismo y radicalismo se convirtieron en estructuras al servicio del poder. Los operadores usurpando el lugar del militante, los negocios, el de las ideas. Los medios de comunicación a los que cuestionan nos permitieron sobrevivir a los disidentes, a los que tantos burócratas rentados y enriquecidos despreciaban. Ambos, Menem y los Kirchner, desconocían o repudiaban la herencia política del General, soñaban sustituirlo en la historia a la que supieron confundir con la historieta. Menem fue la negación del peronismo, destruyó el Estado y gestó la pobreza que hoy nos aplasta. Néstor Kirchner transitó distintas facetas, fue patriota al negociar la deuda externa y traidor al apoyar la privatización de YPF y duplicar el espacio del juego en manos privadas. El juicio actual contra YPF tiene olor a corrupción estatal. Necesitamos construir un frente nacional, primero, definiendo con claridad nuestra propuesta: un capitalismo sin concentración, un Estado más fuerte que los oscuros e improductivos grupos privados a los que decoran con el pretencioso nombre de “mercado” que incluya también la empresa nacional, la producción, la desconcentración, la recuperación de los servicios públicos monopólicos, el debate de la educación y la salud. En definitiva, una sociedad viable, eso que hoy no es posible. Necesitamos apoyar la democracia conscientes de que el actual gobierno ya fracasó, que solo nos dejará como legado más deuda y pobreza. Debemos saber que es imprescindible unirnos con el radicalismo de raíz nacional y la izquierda democrática, que juntos debemos enfrentar la voracidad de los sectores concentrados que nos degradan. Intentemos recuperar el movimiento nacional, con un sindicalismo responsable y una convocatoria a todos los sectores nacionales productivos.Ignoro si la Justicia confirmará la intervención o le devolverá el sello del partido a quienes nunca tuvieron nada que decir. Sería importante que la confirmen, de lo contrario, ya sirvió para convocar a los peronistas a recuperar su voluntad de lealtad a una propuesta política que sus últimos gestores supieron degradar. Mauricio Macri difícilmente pueda soñar con su reelección, su fanatismo es la contracara del de Cristina. En todos los sectores y en los hombres de buena voluntad está el desafío de reconstruir el movimiento nacional. La intervención era importante en ese camino, ahora espero que su inercia tenga más vigencia que los avatares de la misma Justicia.

Publicado el 15 de julio de 2018.

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