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La entrevista de Macri y el devenir de la política nacional

Alguno dice que estamos mejorando, todo porque salimos del “populismo”, cosa meritoria si al menos supiéramos adónde nos quieren llevar.

Por Julio Bárbaro para Infobae

La entrevista entre el presidente Mauricio Macri y Alejandro Fantino fue difícil de asumir. Una sociedad con fuerte formación y pasión política termina expresada por un diálogo entre dos personas que provienen del deporte. Duro de ver, de entender y de analizar qué había detrás de las palabras. No logré llegar hasta el final, era demasiado para el devenir de la política. Eso sin olvidar que esta simpleza es la que sustituye a la demencia; al lado del discurso de Cristina con los aplaudidores profesionalizados, al lado de eso, esto se impone como un bálsamo.

Claro que no son los tonos los que forjan los destinos, ni los hombres son casualidades. Hubo un tiempo de Juan Domingo Perón con Arturo Frondizi, con Ricardo Balbín y una clase alta que se expresaba en Lanusse. Había estado Alfredo Palacios, también los anarquistas, la inmigración terminaba alterando la identidad. Pero el talento de la política se imponía a la ambición de los negocios.

Hay consignas huecas, pero las hay de las otras, esas que definen un destino. “Patria o colonia” es sin duda la síntesis del camino elegido. Patria es lo que Evo Morales le devolvió a Bolivia, aquello que nunca dudó en ser Brasil, ese lugar que debaten Chile y Uruguay, ese que hace tiempo extravió nuestra brújula política. Una caterva de sicarios rentados mezclados, como siempre, con algún distraído salió a enfrentar la memoria de Perón y la vigencia del Santo Padre. Como si fuera casual que ambos expresan a los humildes, como si fuera un simple detalle que necesitan terminar con una voluntad de integración social para completar la sociedad de ricos muy ricos y pobres muy pobres. Y la expresión central de esa pobreza se inicia en el discurso futbolero, donde se habla de los jugadores y sus ubicaciones, donde a la tribuna solo se le deja el lugar de observadores. Y la deformación de la barra brava, rebeldía mitad sublevación social y la otra mitad, negocio rentable para las dirigencias.

La guerrilla, en su nefasta e infantil interpretación del pasado, dejó a la dictadura como hecho histórico solo responsable de los desaparecidos. Nunca se animaron a una autocrítica, a asumir que jamás podrían vencer a un ejército regular. Las consecuencias están a la vista, lo importante era destruir al país peronista, al de la distribución de la riqueza, al de la clase media masiva e integrada. Perón, aún con 18 años de exilio, deja una sociedad con un 5% de pobres y ocho mil millones de deuda. José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo van a proceder a destruir esa sociedad. El primero genera la deuda, el segundo destruye el Estado, reparte los servicios públicos como si fuera una bandeja de bombones.

Raúl Alfonsín intentó recuperar la democracia, no alcanzó pero fue el mejor presidente de la etapa. A su causa la traicionó “la Coordinadora”, oculta desde ya en un exceso de lealtad. Carlos Menem fue la traición al peronismo y a la nación, fue la confirmación de la decadencia. Los Kirchner poco y nada aportaron, demasiados odios para tan escasos logros. Luego de una falsa izquierda asume una derecha eficaz, que no toma el perfil conservador productivo sino que elige el destino rentable de los intermediarios.

Sé que hay derechas eficientes y lúcidas, por ahora pareciera que este no es el caso. En la era Macri aparece el comercio derrotando a la industria, el puerto nuevamente aplastando al interior, obra pública, deuda ilimitada, renta bancaria, pérdida productiva. Y un dólar para importadores y turistas propios que recorran el mundo. Alguno dice que estamos mejorando, todo porque salimos del “populismo”, cosa meritoria si al menos supiéramos adónde nos quieren llevar.

Ese sueño del inversor extranjero, un salvador que nunca llega, en una sociedad donde los nativos no saben qué hacer con sus ahorros, cuesta entender a qué vendrían los cultores de la codicia.

Suelo tener un sueño reparador, no he cargado demasiado a mi conciencia. Eso sí, por qué mentir, después de apagar el televisor necesité recurrir a un tranquilizante. Así y todo dormí mal.

Publicado el 27 de diciembre de 2017.

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