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ARTÍCULOS

Entre la impericia del Gobierno y la inviabilidad opositora

El oficialismo volvió a hacer gala de su ligereza política, con la excepción de Elisa Carrió. El cristinismo reapareció mostrando su peor cara.

Por Julio Bárbaro para Infobae

La impericia del Gobierno logró sacar al cristinismo de terapia intensiva. Peligroso. Y así resurgió una galería de personajes oscuros y mediocres, de obsecuentes de toda gama, alcahuetes devenidos en guerreros, villanos de ayer travestidos en héroes de hoy. Macri lo hizo. Les tiró un proyecto de ley armado por algún asesor de empresas, por algún gerente de personal y entregó el triunfo electoral a cambio de un capricho económico.

El talento de los Diputados pudo transformar en error costoso lo que había sido engendrado con destino de papelón. Amontonaron a toda la oposición y dejaron sin espacio a sus aliados, consecuencia de despreciar la política, de creer que las sociedades tienen sólo problemas económicos.

Tienen suerte: sus militantes en el Congreso no son discípulos de Marcos Peña ni de la dupla Quintana-Lopetegui; no solo defendieron una causa perdida sino que la trastocaron por un triunfo a lo Pirro. Lo único positivo fue el retorno a la política, a ese debate donde hablan todos para dejar en claro que son muy pocos los que tienen algo que decir. Y ese raro sentimiento, donde el PRO odia la política pero los que aman la política también sobreviven en su seno. “Lilita” Carrió fue clave en todo este desarrollo, lo mismo que otros legisladores que supieron manejar este momento difícil (pienso en Miguel Angel Pichetto, por ejemplo).

Fue un error haber convertido esa reforma menor en una muestra de poder; quedaron magullados. Pero como no hay oposición en serio, aun cuando parece golpeado, el Gobierno sigue estando solo en el ring. Eso facilita muchas cosas pero los instala en el peor de los riesgos que es perder contra nadie.

Casualmente, en estos días los chilenos elegieron nuevo gobierno y decidieron sin saberlo darnos un curso de democracia acelerado. Ellos tienen una izquierda con ideas e integrada a la democracia. Y una derecha con más historia política que la nuestra. La ya famosa charla entre Bachelet y Piñera fue un espejo en el que dolió mirarnos, nos tendría que dar vergüenza, ni nuestra izquierda ni nuestra derecha tienen la madurez de sus cuadros militantes. Si hacemos memoria, ellos son los que parecen haber heredado el abrazo Perón – Balbín. Nosotros, de la década del 70, de puro deformarla heredamos lo peor.

Que todo esta violencia haya ocurrido justo a fin de año es muy duro; nuestra realidad se tiñó de agresión cuando debió reinar más que nunca la concordia, el diálogo; en fin, una Navidad con poca paz. Ojalá las fiestas sean felices para todos, aquí seguiremos estando para propiciar el entendimiento y la unión entre los argentinos.

Publicado el 24 de diciembre de 2017.

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