Enter your keyword

ARTÍCULOS

No es necesario degradar la memoria de Perón para acumular poder

¿Mi consejo a los actuales gobernantes? No se peleen con Perón, tan sólo intenten volver a una sociedad tan digna como la que él nos legó

Por Julio Bárbaro para Infobae

Nos quedamos aferrados a los 70 convencidos de que solo asesinando el pasado podríamos permitirnos tener un presente. Eso sí, no se pueden debatir los 90, años en los que está la clave de la decadencia y de las grandes concentraciones económicas que hoy nos imponen sus formas de poder. Una cosa es debatir con frivolidad y antiperonismo el pasado y otra, demasiado distinta, asumir desde cuándo se inició la destrucción y la desintegración social que sufrimos.

Resulta grotesco ver cómo se toman temas del pasado en manos de individuos que ni imaginan conocer aquellas realidades y que sus conclusiones son tan sólo para devaluar al peronismo, a Perón, como si en su impotencia de construir alternativas los conforme la pequeñez de masacrar las ajenas. Hasta ahora el pasado era propiedad de la guerrilla, en un grado tal de deformación que ni aparecía la propia violencia como camino elegido por ellos para la toma del poder. Ahora, con la derrota del kirchnerismo interpretada como extrema degradación del peronismo, aparecen los sectores más afines a la dictadura a reivindicar sus atrocidades. Y finalmente, los desconocidos de siempre, descubren el negocio de la Triple A, a la que explican como una determinación propia de Perón contra la violencia.

Cuando los guerrilleros comenzaron a asesinar en democracia, recuerdo que el ERP no asesinaba sindicalistas por principio, pero en cada muerte había un grupo agredido y en consecuencia una reacción violenta se gestaba como venganza. Además, muchos caídos fueron asesinados por la guerrilla y al no ser asumidos quedan en esa extraña lista de la triple A. Hay muertos importantes en ese debate, la guerrilla que sobrevive nunca se hizo cargo de nada. Ahora resulta absurdo imaginar que un sector mataba y del otro lado nadie le respondía. La peor parte surge cuando la guerrilla vuelve a pasar a la clandestinidad, demasiados de sus fieles no están en condiciones de hacerlo y en consecuencia se convierten en el blanco fácil de los vengadores.

Fui a muchos velatorios de ambos bandos, en todos ellos estaba vigente la venganza, como en todas las guerras de la humanidad. Si uno mata, el grupo agredido responde. Y por desgracia, siendo la guerrilla parte del gobierno logró que sus agresiones forjaran finalmente una reacción interna del propio poder. Estuve demasiado cerca de ser su víctima como para justificarlos, y demasiado integrado en ese conflicto como para no asumir lo complejo de aquella situación. Tomarlo como fotografía de un momento asilado es una expresión más cercana a la imbecilidad que a la historiografía.

Perón les había entregado una enorme cuota de poder para que abandonen la violencia; ellos jamás asumieron el valor de la democracia. Durante un primer tiempo asesinaban imaginando que al hacerlo construían poder, claro que semejante absurdo va dejando a sus gobernadores y demás funcionarios en el camino a la expulsión. Nuestra guerrilla fue tan heroica como suicida, tan violenta como carente de ideas. Con sólo comparar la evolución de los Tupamaros en Uruguay con los nuestros, queda claro que ser valiente no siempre coincide con ser talentoso o entender la realidad.

Lo cierto es que Perón muere como Presidente democrático que había convocado a la unidad nacional y con una realidad de integración social que era la mayor del continente. O sea, sus logros duraron durante su exilio y sólo van a desaparecer con la vuelta de los liberales, en versión de dictadura violenta: con Martinez de Hoz nace la deuda impagable y se pierden miles de industrias. Luego, en nombre del peronismo, Menem y sus liberales que lo acompañaban, generan la destrucción del Estado y la desnacionalización de los servicios públicos. Se hizo en nombre del peronismo, pero en contra de sus ideas y se destruyó todo lo que el mismo peronismo había construido. Chile no vendió el cobre ni con dictadura ni en democracia, Uruguay mantuvo los teléfonos y la petrolera en manos del Estado. Todos los países que nos rodean han integrado población en estos años, nosotros la expulsamos en nombre del peronismo y de otras fuerzas, nada ni nadie con vocación nacional tuvo expresión política.

Ahora está Macri. Algunos imaginan que para instalar su proyecto necesitan degradar la memoria de Perón, otros que les sirve la vigencia de Cristina. Son cosas distintas, Perón entró en la historia y es inalcanzable para tanto escritor de desmemorias a medida de los rencores. Y con Cristina juegan con fuego, como si solo tuvieran vigencia por ser menos malos que los derrotados. Los liberales económicos, los comerciantes e intermediarios, los que viven de importar, si ganan ellos la sociedad va a quedar al borde del estallido.

Aquello de exportar la lana y comprar un pullover inglés era para poca gente; es cierto que tardaríamos en mejorar lo textil, tanto como que ningún país del mundo vive sin fronteras. Las ganancias de los servicios privatizados son demasiados, la sociedad se hunde en la miseria mientras los grandes grupos se expanden en sus acumulaciones. No se peleen con Perón, tan sólo intenten volver a una sociedad tan digna como la que él nos legó. Y para eso necesitan pensar en el destino colectivo por encima de los negocios individuales. La suma de las ambiciones de los codiciosos no da una clase dirigente ni un futuro digno. España y sus inversiones fueron muy dañinas para nuestra sociedad. Invirtieron muy poco y se llevaron demasiado. Y nos vaciaron YPF y Aerolíneas, solo las ganancias de Telefónica explican buena parte de nuestra deuda externa. Toda inversión sin control ni competencia termina en saqueo. Y eso es algo de lo que armaron entre Menem y el Rey de España.

Respeten a Perón, que él ya entro a la historia grande y vean cómo pueden  mejorar la situación de los necesitados que son demasiados y están cada vez peor. No hay otro “brote verde” que sacar gente de la miseria y eso lo hacen los gobiernos y no los inversores. Repito hasta el cansancio: mientras las ganancias no tengan límite, tampoco los tendrá la miseria. Perón lo había logrado, no busquen excusas, ahora les toca el turno a ustedes.

Publicado el 1 de marzo de 2017.

Link original