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¿Cómo sigue el enfrentamiento Macri-Moyano?

Los sindicatos se fueron convirtiendo lentamente en factores de poder. En un país donde todo pasa a manos extranjeras, al menos eso no se pudo privatizar.

Por Julio Bárbaro para Infobae
Y sostiene un enorme sector de delegados que terminan siendo parte de la clase media, esa que las privatizaciones de los servicios públicos y la concentración del comercio privado amenazan destruir de manera definitiva. Un premio Nobel como Joseph Stiglitz nos describe la desazón con la que salió de Davos. Los grandes ricos del mundo se quedan con las ganancias y destruyen la ecología; impedirlo es hoy la obligación de las naciones y convocarlo define la vocación colonial.

La falta de aciertos económicos los llevó a enfrentarse con Hugo Moyano, pocas veces se escucharon tantas estupideces, se bajaron varios sindicalistas que ya no representan a nadie, se consolidó un duro frente opositor. Nada para que el Gobierno pueda festejar.

Ser retrógrado en la distribución de la riqueza y progresista en el aborto es justo lo contrario de lo que necesita el Gobierno. No imagino abortistas votando a Macri y sí muchos que están en contra dejando de hacerlo. El pequeño Durán Barba ilustrado impuso sus ideas, son coherentes, hasta las ideas son importadas.

Los Macri y los Moyano son dos familias que crecieron en las últimas décadas; una empresaria, otra sindical. Ambas con recorridos paralelos en una sociedad donde las reglas de juego del poder suelen ser universales. Nacidas en mundos opuestos, terminaron conviviendo en los lugares a los que solo llegan los exitosos. Y Macri fue un empresario que se jugó en un mundo donde ellos, los empresarios, actúan como pusilánimes. Moyano hizo lo mismo en un mundo sindical donde demasiados, la mayoría, dejaron de participar en política para terminar jugando al golf, todos devotos de Pilatos, lavadores de manos y dineros que no podrían ocultar la suciedad de sus almas. Escasez de dirigentes, políticos, empresarios y sindicales, no hay, el egoísmo y la codicia les impiden pensar en el otro, nadie se hace cargo del destino colectivo. Y la Justicia, los jueces, no les van en zaga, se enriquecieron también a costillas del empobrecimiento de la sociedad. La sociedad es más pobre porque la dirigencia es más rica y esa pobreza es inversamente proporcional a la riqueza de los ganadores.

Macri es de lo mejor de nuestro empresariado, lo mismo que Moyano lo es del sindicalismo. Los dos se comprometieron. Alguno dirá que les sobró ambición, es posible, pero ambos dieron pelea y eso no es poco. Como expresarían los jóvenes: “Es lo que hay”.

Moyano enfrentó las miserias turcas de Carlos Menem, y luego a Cristina Kirchner, hizo política, en medio de otros que en muchos casos, yo me hago cargo, no dejaron de ser miserables codiciosos. No es bueno que triunfen los vivos, los pusilánimes, los empresarios y los sindicalistas que vivieron agachados para convertir en rentable la humillación. Después está el circo de siempre, el de los servicios de informaciones con amenazas y faltas de ortografía, lo que solo muestra la ausencia de talento. Camioneros es uno de los pocos sindicatos que convoca, hay otros dirigentes conocidos que no podrían llevar ni a los familiares.

El acto fue masivo, ordenado, eso es un avance frente a los destrozos de diciembre. Claro que ahora la calle y camioneros quedó en manos de ambas ATE, Baradel y Palazzo, acompañados de los grupos sociales. Es positivo, surge una izquierda ordenada y democrática, pero demasiado dura, culpa de la incapacidad política del Gobierno. De tanto pegarle a Moyano, terminaron inventando una alternativa mucho más complicada de contentar. Los CEO y su odio a la política suelen generar lo contrario de lo que intentan. Y como no pudieron salir vencedores de esa guerra, ahora viene el aborto. Todo sea para evitar la discusión de fondo, la distribución de la riqueza. Como en la película de la Bemberg, “De eso no se habla”.

Lo más simple y mediocre es debatir sobre las personas, el otro nivel está en discutir hechos. Sin embargo, la política en serio transita el espacio de las ideas. Para nosotros, las ideas son una ruta que no tiene peaje por la carencia de tráfico. Necesitamos una nueva clase dirigente, capaz de comprender la coyuntura con la dimensión de sus riesgos, del peligro de estar caminando hacia una nueva frustración y la gravedad de lo que eso implica. La codicia y la soberbia se complementan en esta decadencia. El Gobierno dice disfrutar la inexistencia de oposición, no entienden la diferencia entre héroes y suicidas. Y lo único que ya dejaron en claro es que el heroísmo les queda grande. La desmesura de la soberbia lo certifica.

Publicado el 25 de febrero de 2018.

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